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Nueva Cumbre sobre el Clima: hacia el Protocolo de París

La negociación internacional sobre el cambio climático en la ONU se encuentra en un momento histórico con la celebración de la próxima Conferencia del Cambio Climático de la Naciones Unidas (COP21) de París en diciembre de 2015. Los mayores países generadores de gases de efecto invernadero (GEI) deberán acordar un nuevo tratado internacional, juridícamente vinculante, que establezcla el marco global de lucha contra el cambio climático a partir de 2020. A diferencia del Protocolo de Kyoto, donde el control de la reducción de las emisiones sólo vinculaba a una parte de los países desarrollados, la intención de la Cumbre del Clima de París es que también incluya a los países en vías de desarrollo, debido a su creciente nivel de emisiones.

En la última reunión del G-7, celebrada en junio, se estableció la firme determinación de que salga un nuevo protocolo de París, que sirva de instrumento legal para alcanzar una reducción de las emisiones globales. Las negociaciones giran entorno a dos puntos clave: la financiación necesaria para la transición hacia un modelo económico libre de carbono y el compromiso de impedir que el aumento de la temperatura media del planeta supere los 2ºC a finales de siglo. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha advertido de los graves problemas asociados al calentamiento global por encima de este umbral, estableciendo un objetivo de reducción de emisiones de GEI en un rango del 40% al 70% hasta 2050, y alcanzando el nivel cero de emisiones en 2100. Aunque en su conjunto no limitarían el aumento por encima de 2ºC, las contribuciones presentadas en las rondas de negociación previas a la cumbre, tanto por países desarrollados como por países en vías de desarrollo, suponen un buen augurio de cara a la consecución de un acuerdo global en París.

La contribución de la UE al nuevo acuerdo será una reducción de los GEI de, al menos, un 40% en el año 2030 respecto a los niveles de emisión de 1990. El acuerdo global que se espera alcanzar en París permitiría a los países de la UE introducir políticas más efectivas de recorte de emisiones sin afectar a la competitividad internacional de sus empresas, favoreciendo las inversiones en tecnologías bajas en carbono. En este marco, la progresiva descarbonización de la economía sería factible. La transición hacia una sociedad baja en carbono precisará de la necesaria adaptación de numerosos procesos industriales, cuyo impacto medioambiental deberá reducirse notablemente. Sin embargo, este cambio de paradigma supone una gran oportunidad de negocio para aquellas empresas que desarrollan soluciones tecnológicas innovadoras encaminadas a la reducción de emisiones.

Fuentes:

http://www.theguardian.com/environment/2015/jun/02/everything-you-need-to-know-about-the-paris-climate-summit-and-un-talks

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/06/09/actualidad/1433843295_555017.html

http://newsroom.unfccc.int/es/bienvenida/el-importante-flujo-inicial-de-planes-climaticos-nacionales-augura-un-resultado-positivo-en-paris/